HISTORIA

El origen del asentamiento en Pina de Ebro es ibero. Por el nombre de iberos conocemos, a través de las fuentes grecorromanas, a un grupo de pueblos que habitaban el litoral mediterráneo de la Península y parte del valle medio del Ebro -la parte correspondiente, grosso modo, a la mitad oriental de Aragón.

Después, Pina fue romana, visigoda y posteriormente musulmana. Por Pina pasó en el año 775 el primer emir omeya de Córdoba, Adberramán o Abd al-Rahman I, durante sus luchas contra Suwayd ibn Musà, gobernador de Saraqusta, que se había rebelado en 771.

Con el comienzo de la llamada reconquista, los reyes cristianos intentaban llegar al valle del Ebro. Sería Alfonso I el Batallador quien conseguiría entrar triunfante en Zaragoza el día 18 de diciembre de 1118. Según el historiador Agustín Ubieto, con Zaragoza se entregó un amplio territorio y entre otras poblaciones las de Pina, Alfajarín, Fuentes de Ebro, etc.

En 1129 el mismo Alfonso el Batallador otorga a Pina carta de población. El profesor Miguel Ángel Pallarés Jiménez ha estudiado una colección facticia del archivo municipal de Pina de Ebro, depositada en La Seo de Zaragoza en 1476, entre cuyos documentos está dicha carta de población. Se puede ampliar la información sobre dicha colección y la carta de población en este enlace o en este vídeo:

El rey Alfonso murió dos meses después de sufrir su única derrota militar de importancia, en julio de 1134 ante los muros de Fraga. Su muerte se produjo sin tiempo a reorganizar el ejército aragonés frente a un previsible contraataque musulmán. Llevado por su fervor religioso y cruzado, Alfonso había legado en su testamento todo su reino, sus habitantes y sus bienes a Dios y a las órdenes militares, especialmente a la del Hospital de los pobres de Jerusalén. El desconcierto que generó este testamento en medio de las repentinas amenazas que se cernían sobre Aragón fue absoluto y sus consecuencias podían haber reducido a la nada las conquistas de todo un siglo.

En toda la zona fronteriza, la población cristiana recién asentada se vio presa del pánico. En Pina, el primer tenente conocido, Jordán, se negó a jurar el testamento de Alfonso I, mientras entre 1135 y 1136 los musulmanes recuperaban territorios como Mequinenza, Ontiñena, Sariñena, Chalamera, Pomar de Cinca, parte del Bajo Aragón y Monzón. Los aragoneses abandonaron Pina, Alfajarín y Velilla y dejaron indefensas todas las tierras al sur de Daroca hasta las Cellas y Singra, en los confines de las tierras conquistadas por Alfonso I.

Por otro lado, existía otra amenaza: la del rey de León y nuevo rey de Castilla, Alfonso VII, deseoso de recuperar la influencia y los territorios perdidos por su reino a manos de quien fue su padrastro, Alfonso el Batallador, y, de paso, cercenar la expansión de aragoneses, navarros y catalanes hacia el Sur. Así pues, aprovechando el terror de los repobladores cristianos y con el pretexto de protegerlos, las tropas castellanas invadieron el Valle del Ebro y ocuparon Zaragoza.

Este era el panorama que tuvo que afrontar el único hermano vivo de Alfonso I, Ramiro II el Monje, quien según el Derecho aragonés, era el sucesor reconocido para la monarquía aragonesa. Gracias al apoyo del Para Inocencio II, en 1136 el rey leonés entregó Zaragoza a Ramiro.

Tras pactar el rey aragonés la boda de su hija Petronila con el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, desde 1137 príncipe de Aragón, éste lanzó una ofensiva sobre el valle del Ebro y en 1141 recuperó Sariñena, Pina, Velilla de Ebro y otros lugares.

A su vez, las órdenes militares conseguían importantes posesiones en Pina haciendo valer el testamento de Alfonso el Batallador.  La orden del Temple tuvo numerosas posesiones aquí, compitiendo con la del Hospital, como se conocía a la Orden de San Juan de Jerusalén. En 1169, Pedro Torroja, Obispo de Zaragoza, tuvo que presidir el acuerdo entre la Orden del Temple y del Hospital, sobre sus respectivos límites. La Orden de San Juan de Jerusalén instaló en Pina en 1185 una encomienda cuyo primer comendador fue Domingo de Ricla. En 1196 las posesiones de la Orden del Santo Redentor pasan a la Orden del Temple y entre la lista de posesiones transferidas aparecen las casas y heredades de Pina.

Por otro lado, Pina se convirtió en regalo de bodas de algunos monarcas aragonesas a sus esposas, como fue el caso de Alfonso II en 1174, que dio Pina como regalo de bodas a su esposa, Sancha de Castilla, lo que volvió a ocurrir 57 años más tarde, en 1221, con Jaime I y su esposa.

Las primeras noticias que tenemos acerca de la Acequia de Pina datan del año 1178. En esa fecha el rey de Aragón Alfonso II concedió autorización para abrirla. Este privilegio fue ampliado en 1185, 1223 y 1256. Y por último, Don Fernando el Católico en 1513 ratificó las concesiones hechas por los anteriores monarcas aragoneses, facultando a Pina para tomar el terreno que necesitase hasta llegar a Zaragoza; pero creemos que nunca pasó de la «Alfranca», término de Pastriz. Allí nacía la acequia cuando firmaron en 1554 la famosa «Escritura de Concordia». Más información sobre la acequia, la presa de Pina y la huerta, recogida por Fermín Labarta en 1968, puede leerse en este documento que enlazamos aquí.

Del periodo comprendido entre 1134 y 1198 se conocen los nombres de seis tenentes de Pina: Jordán, García Ortiz, Gostio, Ortiz Ortiz, Jordán de Pina y Martín Pérez de Villel. En aquellos tiempos, las honores de Fuentes y Pina están en manos de los Ortiz (Orti Ortiz con Alfonso I, García Ortiz con Ramón Berenguer IV, Pedro Ortiz con Alfonso II).

En 1209, Pedro II de Aragón entregó en prenda el castillo de Pina, entre otros, a cambio de un préstamo de veinte mil maravedíes que le hizo el rey Sancho el Fuerte de Navarra.

Como decíamos anteriormente, en 1221 el rey aragonés Jaime I concedió como dote a su esposa Leonor de Castilla la villa de Pina y otras propiedades.

En esta época comienza la relación de Pina con el Monasterio cisterciense de RuedaComo explica la historiadora Concepción Contel Barea,

«Son escasas las propiedades de los cistercienses en Pina de Ebro; no surgen antes de 1222, pues en este año tenía allí unas heredades Pedro de Barcelona, hijo de doña Galiana, que repartió entre sus parientes y en defecto de sucesión legítima directa de estos, dispuso pasasen a favor de Rueda; unas casas de este patrimonio estaban repartidas por este donante con un tal Ferrer de Escatrón y lindaban con las de Juan de Archedas. Gracias a esta donación se conocen algunos topónimos de términos de Pina de Ebro [como Puy de Arenas donde hay viñedo, el de Talavera y el de Puente de Fraga]. El patrimonio rotense de Pina se acrecería en 1235 cuando Jaime I dio a los monjes una heredad que allí tuvieron los caballeros Peregrín de Atrosillo y Lope Ortiz, por las que Rueda cedió en trueque las tres villas de Lagunas, Ailés y Jaulín, y en este mismo año un tal Pedro Jimeno, hijo de Pedro de Longares dejó a Rueda otras tierras en Pina. Rueda debía tener un administrador en Pina, al menos conocemos uno que se llamaba Juan Tarín y al nombrarse administrador en 1225 a Pedro Jiménez este se compromete a mantener a Tarín dándole el vestido y alimento. Estos documentos alusivos a propiedades de Rueda dan pocas noticias sobre vecinos, autoridades civiles y clérigos de Pina; en orden cronológico estas escasas noticias van referidas a los años 1222, 1225, 1258 y 1295 [En 1222 vecinos Valero y Adán de Pina y justicia Bartolomé Pallás; en 1225 Fernando Baldovino; en 1258 el clérigo Pedro de Blanca; en 1285 el alcaide Miguel Pérez de Lerga]«. 

En 1235 Jaime I establece un privilegio de pastos para los ganaderos zaragozanos, en el que el monarca se reserva para su uso personal dos dehesas, de las cuales una se identifica claramente como la Retuerta de Pina de Ebro y la otra puede ser Sena, Sigena o Singra.

En 1257 el concejo de Pina concede ciertas franquicias al lugar de Monegrillo, y le dona un término para su explotación. Justicia y jurados, caballeros e infanzones, labradores y moros de Pina dieron carta de franquicia de ejército, cabalgada, cena y otras obligaciones a los de Monegrillo en 1257; éstos, a cambio, pagarían anualmente 400 sueldos jaqueses para el mantenimiento de la acequia de Pina. Posteriormente esta villa cedería a ese lugar un extenso vedado en 1294.

Años después, una gran riada acaecida en 1259 arrasó Pina, lo que llevó al rey Jaime I de Aragón a hacer entrega de terrenos más adentro para reedificar el nuevo pueblo, eximiendo a la población de pagar la contribución durante un periodo de dos años.

En 1283 el rey Pedro III es obligado por los vecinos de Pina a reconocer la carta de población de Pina. Es reconocida a perpetuidad con sus fueros, usos, costumbres, libertades, donaciones y todos los privilegios. Celebrando Cortes en el monasterio de Predicadores de Zaragoza, el rey confirmaría la carta de población expedida por Alfonso I a los de Pina, con lo que se reconocía que sus vecinos estaban amparados por los estatutos de esa capital. Unos días antes, el 14 de septiembre, los de Pina habían nombrado síndicos para reclamar en esa cita a su soberano la observancia de los fueros del reino, en el momento previo a la consecución del Privilegio General de Aragón.

Respecto a la llegada de las comunidades de judíos a Pina, se conoce que ya estaban afincados a lo largo del valle del Ebro anteriormente al siglo XIII. Su importancia es manifiesta en el municipio de Pina con la presencia de una aljama judía, así como una posible sinagoga todavía por desvelar y la presencia de algunos elementos arquitectónicos en consonancia con la arquitectura popular propia de esta comunidad. Es la característica de la constitución de la arquería del ático o logia en la denominada “Casa del Judío” (se confunde esta denominación, que se usa en Pina para dos edificios diferentes, uno en la calle Barrionuevo y otro en la calle La Parroquia), que también tiene su parangón con un edificio similar en Teruel de la misma denominación.

Los datos históricos nos muestran turbulencias en las relaciones de los judíos con las otras dos comunidades. Los testimonios nos revelan como en el año 1285 tuvo lugar el asalto de la sinoga, término aragonés que define la sinagoga, desvalijando el arca o aron donde se encontraba el Sefer Torah. Los linajes judíos de la Villa de Pina los podemos observar en apellidos que aparecen en los documentos antiguos, como Abullamín, Bonifach, Levi, Axevil, Funiello, Cohen, Abenpesat, Sunyol, Alaquef, Gueros, Beces, Samariel.

La expulsión de musulmanes y judíos se oficializó por los «Reyes Católicos» en 1492, pero en Pina se encuentran datos de expulsiones anteriores.

En 1293 el rey Jaime II permuta la villa de Pina, a cambio de Alcaine y Oliete, a su cuñado Don Artal de Alagón, cuyos descendientes serán señores de Pina durante siglos, comenzando la vinculación de nuestro pueblo con el señorío, luego condado, de Sástago.

Plano del castillo de los Condes de Sastago, actualmente es la plaza de España.

 

En 1317, las posesiones de Pina que pertenecían a los Templarios, cuya orden había sido perseguida y suprimida durante los años anteriores, pasan a la orden de Montesa, recién creada ese mismo año a instancias de Jaime II.

Hay constancia de que en 1350 la peste negra —que desde el este peninsular había llegado a Zaragoza a finales de 1348— dejó despoblados lugares como El Rebollar, Talavera y la Mechana del Figueral.

En 1347 el rey Pedro IV el Ceremonioso pasa por Pina y cruza el Ebro en barca para hacer noche en Fuentes, antes de su entrada en Zaragoza, donde había convocado a las Cortes, en las que confirmaría los privilegios de la Unión, en medio de los enfrentamientos que mantenía con la nobleza aragonesa, durante los cuales Pina fue atacada por los unionistas.

El 8 de noviembre de 1356, cuenta Jerónimo Zurita que, durante la «Guerra de los dos Pedros», el mismo rey Pedro IV «vino con el conde de Trastámara a Zaragoza; y en Pina juraron la concordia. Venía ya con el rey el conde de Trastámara; y de Pina -a donde se juró la concordia de que arriba se hace mención- pasó el rey a Fuentes a 9 del mes de noviembre deste año. Y otro día entró en Zaragoza». Por dicha concordia, o tratado, se le otorgaban a Enrique de Trastámara diferentes señoríos en la Corona de Aragón a cambio de que jurase vasallaje a Pedro IV y que pusiera bajo las órdenes de este a todas las fuerzas castellanas opositoras a Pedro I de Castilla. Este fue el comienzo de la colaboración entre Enrique de Trastámara con la corona aragonesa, y el germen del apoyo a sus aspiraciones al trono castellano.

El 16 de enero de 1414, semanas antes de su coronación en Zaragoza, Fernando de Antequera, luego Fernando I de Aragón, rey proclamado por el Compromiso de Caspe, vino a Pina, adonde sus aficiones cinegéticas le trajeron a practicar la caza del jabalí, como dice Jerónimo Zurita: «Salió el rey de Lérida a 10 del mes de enero; y vínose a Pina… y allí corrió monte de puercos monteses».

1432 Hubo una gran nevada que duró 9 días.

1433 Pina sufre una gran inundación por una crecida del Ebro.

1437 Siendo la reina Dª María, lugarteniente del Reino de Aragón, por el rey Alfonso en el fuero de Pedagus, se hace un arreglo de los derechos del peaje de Pina.

En un inventario de bienes del Monasterio de Veruela de mediados del siglo XV aparece Pina de Ebro como uno de los bienes propiedad de dicho monasterio.

En 1476, el concejo de Pina, conformado por labradores y caballeros, decide entregar una colección de treinta documentos para que sea guardada en La Seo de Zaragoza. Está integrada por privilegios, libertades, gracias, cartas públicas y juramentos otorgados a los habitantes de Pina por los Reyes de Aragón y por los señores de la villa. Pina cuenta entonces con unos 900 habitantes, una poderosa morería y una pequeña judería y, según el profesor Miguel Ángel Pallarés Jiménez, era probablemente el lugar más poblado del tramo de la ribera sur del Ebro en el tramo aragonés.

1478 Blasco de Alagón debe salir con los de Pina para castigar a los bandoleros.

Según la «Historia crítica de la vida y reinado de Fernando II de Aragón» de Jaime Vicens Vives, en 1461, el  futuro Fernando II de Aragón, luego conocido como Fernando el Católico, hizo noche en Pina durante su cuarto viaje a Barcelona «para hacerse cargo de la lugartenencia irrevocable del Principado. (…) La comitiva principesca era numerosa: la formaban doña Juana Enríquez, en calidad de tutora de su hijo; su protonotario Pedro d’Oliet, su secretario Jaime de Villa; los grandes nobles del consejo real Luis Despuig, maestre de Montesa, Auziàs Despuig, arzobispo de Monreal, y Miguel Delgado, abad de Poblet, y los embajadores del Principado de Cataluña: Pedro de Urrea, arzobispo de Tarragona, Joan Ramón Folc de Cardona, conde de Prades, Galcerán de Pinós, vizconde de Illa, y los síndicos de Barcelona y Perpiñán Juan de Marimón y Tomás Taquí. Con el príncipe andaba su camarero Diego de Torres. El 3 de noviembre esta suntuosa caravana llegó a Pina, donde permaneció hasta el día siguiente».  Probablemente, las visitas del rey Fernando a Pina, de paso hacia Cataluña, se repitieron en otras ocasiones a lo largo de su vida.

En 1492, en Pina se organizó la jurisdicción señorial que comprendía, además de la propia Pina, Alcubierre, Monegrillo, Cinco Olivas, Torres y Barbués. Dicha organización duraría hasta 1851.

A comienzos de la Edad Moderna, en Pina había tanto población cristiana como musulmana. En el fogaje de 1495 —censo del Reino de Aragón ordenado por el rey Fernando el Católico—, Pina figura con 157 «fuegos» u hogares, lo que equivale a una población aproximada de 650 habitantes, y más del 40% de esos hogares pertenecían a moriscos.

Donde hoy vemos la iglesia y el convento de Pina, en 1530 se funda el monasterio por parte del primer Conde de Sástago Blasco de Alagón y comienza la construcción del Convento de los Padres Franciscanos sobre una obra anterior mudéjar. 1533 En las cortes de Monzón el rey firmó un fuero de privilegios a nueve casas de Aragón, entre ellas la del Conde de Sástago. A su vez, Pina sufría ese mismo año una gran sequía. En 1557, la peste volvió a azotar Pina, hecho que se repetiría en 1652 y 1835. En 1588 los montañeses y bandoleros capitaneados por Lupercio Latrás realizaron una terrible matanza de moriscos en la localidad, siendo asesinadas, según algunos historiadores, unas 700 personas. Las conversiones de musulmanes y su conformación en moriscos no fueron mas que una tapadera que permitió a lo largo de la historia a los musulmanes quedarse en territorio cristiano. En Pina las casas de los cristianos disponían en la planta baja de una anilla donde colgaban a los cerdos en la matanza hacia el mes de diciembre, dejando los portones de las viviendas abiertos para verse que eran cristianos y no moriscos. A estos se les hostigaba y se les acusaba de los males del pueblo en multitud de ocasiones. El misticismo religioso creaba circunstancias de injusticia exacerbada contra las minorías del municipio que consolidaban su presencia en el conocido barrio de «la parroquia». En 1610 Expulsión de los moriscos por parte del monarca Felipe III, lo cual conlleva la desaparición de Alcalá, pequeña población situada entre Pina y Gelsa. Una de las tradiciones más antiguas de Pina de Ebro es el Toro de Sogas, cuyos orígenes podrían datar del primer tercio del siglo XVII, según la leyenda. El toro ensogado encabeza la procesión en honor a San Juan al ritmo de la jota y los danzantes. 1626 Inundación importante. Las Cortes de Aragón de 1646 ratifican el privilegio de exención del pago de peajes, lezdas y otros impuestos sobre el tráfico de ganados y mercancías, concedido originalmente a los lugares de la baronía de Pina por el rey de Aragón Juan II en 1471. 1652 Nuevo episodio de peste. 1693 Gran sequía. 1729 Epidemia catarral. 1759 Pina cuenta con Caja Postal, recibiendo 3 correos semanales. 1762 Se cambia el cauce del río. 1799 Se construye el «hospital». Durante el siglo XIX, Pina sufrió los avatares de las distintas guerras que sufrió el país. En 1808, durante a Guerra de la Independencia, Pina fue tomada por los franceses. 1814 Por orden del General Sánchez, Pina es evacuada. 1833 Se dota a Pina de Alcalde Mayor, por declararse a favor de Isabel II y su madre regente Doña María Cristina. En 1835 se crea el partido judicial de Pina, teniendo a ésta como capital de dieciocho pueblos. El mismo año, la peste vuelve a asolar Pina. Durante las Guerras Carlistas, la guerra de los siete años, un batallón de milicianos convirtió en fortaleza el Palacio de los Condes de Sástago (1836). Tres años más tarde, en 1839, las huestes de Ramón Cabrera atacaron a los milicianos de la localidad y quemaron el Palacio. En 1840, Pina fue el centro de aprovisionamiento de las tropas isabelinas que fueron a la conquista de Morella. Pascual Madoz, en su Diccionario geográfico estadístico histórico de España de 1845, refiere que Pina «cuenta con 430 casas, antiguas y de sólida construcción, en las que se incluyen la del ayuntamiento y cárcel; un palacio del Conde de Sástago que en la guerra de la independencia sirvió de fuerte a los franceses». Comenta también la existencia, en su término, del despoblado de Alcalá, «que fue un lugar de moros», situado entre Pina y Gelsa, y que había sido abandonado en 1610. En cuanto a la economía, la localidad producía trigo, cebada, maíz, vino y aceite; poseía dos molinos harineros, varios de aceite y tres hornos de pan cocer. El censo de 1857 registra 3.009 habitantes para Pina, el municipio más poblado del partido judicial homónimo. En 1870 se funda La Protectora. 1874 Otra gran riada del Ebro. De este mismo año data el Plano del Término Municipal de Pina de Ebro realizado por los Hermanos Lana, que se puede ver en el salón de plenos del Ayuntamiento de Pina. 1877 Se construye el tramo de ferrocarril Fuentes-Pina (Gran Enciclopedia Aragonesa). 1882 Los toros de Don Cipriano Ferrer, de Pina, cosechan grandes éxitos. Llevan distintivo encarnado y amarillo. 1888 Otra gran riada del Ebro.

1902 Se le da el tratamiento de Ilustrísimo al Ayuntamiento de Pina.

1903 Se construye un camino a la estación del ferrocarril.

Foto de la antigua estación de Pina de Ebro.
Foto de la antigua estación de Pina de Ebro.

1910 Viene la luz.

1910 Inauguración de la presa de Pina, gracias a la iniciativa de Antonio Flores. Para saber algo más sobre esta obra, recordamos el documento elaborado por Fermín Labarta en 1968 sobre la acequia, la presa y la huerta de Pina.

1913 Se derriban los vestigios del Palacio de los Condes de Sástago y se construye la plaza y el paseo de Usón.

1930 El Ebro sube hasta 6,26 metros.

1933 Construcción del matadero municipal.

1934 Se inaugura el Colegio Público Ramón y Cajal.

La evolución demográfica de Pina a lo largo del siglo XX se caracteriza por su estabilidad, siempre por encima de los 2.000 habitantes; siendo el momento de mayor descenso la década de 1930 a 1940, la cual comenzó con 2.434 habitantes de derecho y terminó con solamente 2.092, como consecuencia de la Guerra Civil.

Durante los años 1936-1938, Pina fue foco de numerosos combates entre franquistas y republicanos. La columna Durruti, en su intento de conquistar Zaragoza, tomó Bujaraloz, La Almolda y Osera, donde quedó detenido su avance; permaneciendo la columna anarcosindicalista atrincherada en Pina. De finales de julio de 1936 data el incendio de los archivos de Pina por parte de una avanzadilla de dicha columna. Los bombardeos sufridos por la iglesia parroquial del pueblo atestiguan la crudeza de los combates que mantuvieron el río Ebro como límite entre los dos bandos y a Pina como municipio que sufría la situación de encontrarse en pleno frente de guerra.

Vista aerea riada 1961
Vista aerea riada 1961

 

1939-1944 Reconstrucción de la ermita de San Gregorio.

1943 Inicio de la construcción del suministro de agua y vertido.

1944 Construcción de viviendas protegidas en el «Hospital-Olivar Bajo».

1945 Construcción del almacén de cereales.

1947 Construcción del lavadero, hoy cerrado por todos sus lados para albergar la escuela de música.

1949-1955 Se construye la plaza y el kiosco.

1951 Se trocha el pino Santamaría por el viento. Había albergado un nido de ametralladoras durante la guerra.

1954 Se hace el proyecto de construcción de un puente sobre el río Ebro.

1955 Se crea la Hermandad de Labradores y Ganaderos de Pina.

1959 Se inaugura la biblioteca municipal.

1961 Comenzó el año con la gran riada, usada como referencia para todas las posteriores, durante la cual hubo que lamentar la muerte, en un accidente, de Guillermo Mermejo Miguel, durante la construcción de las motas de defensa en la que participó todo el pueblo. El mismo año, Pina se convierte en uno de los primeros pueblos donde se realiza una ordenación urbana y llegan a Pina las religiosas francesas que fundarían el colegio Santa María de la Esperanza.

1967 Demolición de la iglesia vieja, destruida durante la guerra, y construcción del campo de fútbol.

1969-1971 Declaración de ruina del «Hospital».

1976 El 23 de abril, Día de San Jorge, se inaugura el puente sobre el río Ebro que une la margen derecha del término municipal con la izquierda.

 

1978 Se construyen las piscinas y pistas polideportivas.

1979-1980 Se construye la plaza Fermín Labarta.

1981 Se reforman el Ayuntamiento y la ermita de San Gregorio y se crea la escuela de educación de personas adultas.

1984 Se recupera la fiesta del toro de sogas de San Juan.

1985 Restauración de la torre de la antigua iglesia parroquial demolida en 1967.

1988 Se crea un polígono industrial para el asentamiento de industrial.

1990 Se inaugura Abanderado-Princesa. Primera industria ubicada en el polígono industrial de Pina.

1994 Construcción del pabellón polideportivo en el solar de la antigua iglesia parroquial.

1997 Inauguración de las obras de restauración de la Plaza de España.

2003 Terminan las obras de restauración de la torre de la Iglesia del convento de San Salvador.

En 2003, 2007, 2013, 2015 y 2018 hubo grandes riadas del Ebro, llegando, los dos últimos años, a estar a punto de desalojar a toda la población del municipio, evacuando en 2018 a las personas con mayores problemas de movilidad y dependencia.